28 feb 2022

"De la crisis a la guerra (1873-1918)". Un apunte para Historia de 4° año, elaborado desde el materialismo histórico.

 

Este apunte está pensado para trabajar la primera parte de los contenidos de Historia en 4° año de Educación Secundaria, hasta el fin de la Gran Guerra. Lo ya dicho acá, vale para el presente trabajo, a lo cual añado algunas observaciones específicas, especialmente para docentes:

 


a.    La periodización no es casual. La mayoría de los libros de texto, publicados por las grandes editoriales, toma la Primera Guerra Mundial como objeto de un capítulo específico. Por lo que he experimentado como docente en estos años (y que también viví como estudiante), esto no ayuda a entender esa contienda como el resultado de fuerzas profundas, que se arrastraban en la coyuntura, e incluso como resultado de contradicciones sistémicas, sino como producto de un gran acontecimiento: el asesinato del heredero al trono del Imperio Austro-húngaro. Como un soporte para contradecir esta explicación, este único capítulo comienza con la crisis desatada en 1873, y culmina en la Gran Guerra, no sólo a modo de un capítulo que sencillamente expone sucesos en orden cronológico, sino intentando desplegar, a lo largo de los diferentes puntos que lo componen, las causas y motivaciones que derivaron en la guerra. Entonces, la etapa que analiza el capítulo, no es un simple recorte de tiempo arbitrario, sino que es resultado de una hipótesis: que la gran guerra debe ser explicada remitiéndonos, al menos, a los fenómenos desatados desde la Gran Depresión. Puede ser un buen eje para contrastar explicaciones sobre el tema.

b.    En consonancia con esto, intenté desplegar una narrativa acorde, ya que cada subtítulo del apunte tiene un tema fundamental, con un comienzo, un desarrollo y un final provisorio. Además, a lo largo de sus páginas intenté presentar debates o interrogantes que se les presentaban a los protagonistas del momento. Esto está pensado con la idea de fortalecer la empatía en quien lea, ayudándolo a situarse en ese tiempo histórico. Pero también tiene un fundamento epistemológico: es fundamental no ver la historia teleológicamente, como si las cosas que sucedieron fueran parte de un camino único, cuyo punto de llegada estuviera predestinado. Es decir, el desafío es explicar, por ejemplo, la Gran Guerra, sin “hacer trampa”, situándonos desde su estallido, ya que los actores del momento no sabían (aunque muchos lo imaginaban), que en 1914 se desataría un conflicto de dimensiones mundiales; sólo esa condición le puede dar sentido a sus decisiones.

c.     Como el marco teórico adoptado es el materialismo histórico, traté de adoptar el punto de vista de la clase obrera y sus intereses (cuestión polémica, que se presta para un debate por sí misma, pero que es útil para los fines de este trabajo), como trampolín para la comprensión del período y sus contradicciones. Por eso intento rescatar las distintas expresiones de lucha y resistencia frente a un presente histórico que estaba abierto, no cerrado de antemano: las de la clase obrera, pero también de las mujeres y de los pueblos y naciones oprimidos. De la mano con lo planteado en el punto b, la idea es hacer que los recuerdos relumbren, en los momentos de peligro[1]: la gran guerra no pudo ser evitada, pero muchos plantearon que había que pelear por la paz; así como las mujeres lucharon por condiciones que las acercaran a la igualdad con los hombres, y muchas naciones del continente africano se enfrentaron a la invasión y colonización de sus territorios. Su futuro estaba abierto, y frente a él, tomaron un tipo de decisiones, que hoy rescatamos. Lo que, desde una enseñanza de la Historia que se propone formar ciudadanos democráticos, que comprendan su presente y se involucren en la construcción de un futuro más justo, puede servir para el debate acerca de los futuros posibles hoy: ¿Qué decisiones tomamos hoy, para un futuro que no está cerrado?

d.    Los conceptos utilizados, no son aleatorios, por lo que es un punto al que recomiendo prestar especial atención para el trabajo en el aula; sobre todo si se pretende avanzar en la distinción entre Historia e Historiografía, por ejemplo, contrastando explicaciones sobre un mismo fenómeno. Así, acá se habla de “imperialismo”, en tanto fase del capitalismo y época histórica, una que aún no se cerró, y no para referirse a la expansión colonialista de fines del siglo XIX. También se clasifica a los países, pero no según la división entre centrales y periféricos, o desarrollados y subdesarrollados (clasificaciones bajo las que subyacen marcos teóricos, aunque a veces se haga de cuenta que fueran emanaciones de la misma naturaleza), sino entre países opresores (imperialistas) y oprimidos (dependientes, coloniales y semicoloniales). Asimismo, hay una caracterización de la Guerra en tanto expresión de la disputa interimperialista.

e.    En cuanto a su uso en el aula, está pensado para que sea una herramienta que ayude en la comprensión de nuestro pasado, para entender nuestro presente, que es a su vez una condición para poder transformarlo. Pero destaco que es un soporte, y que en todo caso va a poder ser útil en aquella tarea, sólo si hay un docente que desarrolle estrategias que permitan poner a los estudiantes en situaciones destinadas a aquel fin. También está pensado para ayudar en la necesaria separación, o “trimensionalidad”, entre Historia e Historiografía, lo cual sólo puede suceder con el docente como intermediario entre los estudiantes y el conocimiento. Si este apunte se usa sólo para trabajar preguntas de comprensión lectora, y no se lo contrasta con otras fuentes (ya sean primarias o secundarias), sólo se va a reproducir la práctica habitual de transmitir un relato no problematizado, y se va a contribuir a alimentar las acusaciones de aquellos que nos señalan por adoctrinar estudiantes.

f.     Por más que esté en formato digital, recomiendo hacer que los estudiantes lo impriman para leerlo; es por lo menos lo que voy a implementar este año. En la práctica, comprobé que no es lo mismo para ellos leer algo tan largo y complejo desde un celular, que tener la hoja física, que se puede subrayar, escribir, etc.

g.    Repito algo del posteo anterior: este trabajo está hecho para ser compartido, usado, comentado y enriquecido. Cualquier opinión o sugerencia va a ser bienvenida.

 

Leé y/o descargá el apunte acá.



[1]  Ver GRESORES, G. y SPIGUEL, C. “Historia y verdad, una relación problemática” en GRESORES, G. [et. al.] (2014) Fundamentos de Historia Social desde Nuestra América. Buenos Aires: Cienflores.

20 ene 2022

“Una breve mirada al siglo XIX hasta 1875”: Un apunte para Historia de 4° año, elaborado desde el materialismo histórico.

El apunte que comparto acá, fue creado con la intención de revisar brevemente, en 4° ES, los contenidos del año anterior.

La idea acá no es explayarme en sus fundamentos, ya que lo pienso hacer en relación al apunte que le sigue a este, el cual voy a estar compartiendo en los próximos días.

Sin embargo, aclaro algunas cuestiones mínimas:

a.    Como todo libro de texto para el aula, no contiene “la historia” del período, sino una aproximación historiográfica al mismo, la cual está elaborada utilizando un marco teórico y conceptual, lo que implica desechar otros. Una propuesta breve en torno a esto, puede leerse acá.

b.    En este caso, elegí el materialismo histórico como guía para realizar esa aproximación. Los autores en los que me basé, pueden consultarse en la bibliografía al final del apunte.

c.     Es un trabajo realizado desde y para el aula. Fue elaborado teniendo en cuenta la necesidad de repasar determinados contenidos, con alumnos de aproximadamente 16 años. La intención, que espero haber logrado, es que sea una herramienta útil, partiendo de que ellos la puedan entender. Hasta ahora, me dio buenos resultados; pero como todo, es provisorio y se puede cambiar.

d.    El mismo no recoge absolutamente todos los contenidos de 3° año, sino preferentemente los referidos al marco mundial y latinoamericano. Intenta brindar un relato explicativo coherente, en términos de poder sintetizar los procesos fundamentales del período, a partir del marco teórico explicitado, y en forma breve.

e.    El propósito de compartir esto, es que se conozca, se comente, se use, se critique, se mejore, se armen actividades, etc. No hay que pedir permisos: está bajo una licencia que habilita su máxima difusión. Las opiniones y relatos de experiencias son completamente bienvenidos.


Leé y/o descarga el apunte acá.

12 ene 2022

Cuando el Viento Sople: una película para analizar la Guerra Fría en 5°ES

 When the wind blows es una película británica animada de 1986, que adapta un comic de Raymond Briggs. Resultó ser, para mí, un recurso efectivo y poco común para trabajar Guerra Fría en 5° año.

La historia es sencilla: una pareja de viejitos, en Gran Bretaña en 1985, viven su vida como la vivían hasta ese momento, hasta que es inminente un ataque nuclear soviético, que termina sucediendo. En esa situación ¿Qué hacer? Los protagonistas la enfrentan con los recursos que tienen: en primer lugar, su experiencia, la memoria de una guerra (la Segunda Guerra Mundial), que quizá sea completamente inútil para este caso, y algunos folletos del gobierno que explican cómo armar un refugio atómico con las cosas que hay a mano en casa.

Lo que llama la atención en primer lugar, es el contraste entre el contenido y la forma. Esta última es una animación con un estilo más bien infantil, que es notoriamente opuesto al contenido, ambientado en el apocalipsis, dando lugar a situaciones verdaderamente desgarradoras y desesperantes.

Creo que esta producción es útil para notar cómo a veces se toma a la ligera el peligro de guerra durante la Guerra Fría. Hoy sabemos que el enfrentamiento directo entre las dos potencias (EEUU y la URSS) no ocurrió; pero la riqueza, el asombro al analizar la película puede venir justamente de intentar reconstruir un clima de época donde aquella certeza no existía, y lo que había en cambio era incertidumbre. O sea, la guerra podía estallar, y eso podía significar el apocalipsis. En la obra, no sólo tiene lugar el ataque, sino que se abre una situación donde no sabemos si la zona afectada fue el barrio de los protagonistas, toda Europa o el mundo entero; nadie viene a ayudar ¿Es porque ellos están aislados, o porque nadie va a venir a ayudar, ya que prácticamente no queda nadie?

En relación al trabajo en clase, yo elegí pasarla entera, ya que no es larga y resulta bastante atrapante. Y trabajarla a partir de un cuestionario, pero que no implique un simple análisis de la obra a partir de su visualización, sino que fundamentalmente ponga a los estudiantes en la situación de tener que recurrir a la información de la bibliografía, de cara a resolver las situaciones problemáticas planteadas. Así, no van a poder explicar por qué el ataque es sobre Gran Bretaña, siendo que el conflicto era entre EEUU y la URSS, si no acceden a los contenidos explicativos mínimos sobre el tema. Por una cuestión de tiempos, el cuestionario no se puede resolver en clase, sino que queda planteado para entregar en otra fecha; aunque recomiendo usar la media hora que sobra para destacar a través del diálogo los aspectos sobresalientes de la película.

Por último, acá dejo los enlaces para poder verla online. Lo que recomiendo igualmente es descargarla vía Torrent, donde se consigue con facilidad y da otra independencia.

Opción 1 (en mi Google Drive)

Opción 2 (Página Rusa)

ACTIVIDADES

1.    ¿Cuándo tiene lugar la película? ¿Dónde? Indique en qué evidencias se basa para sus respuestas.

2.    Caracterice a los protagonistas: quiénes son, qué idea tienen acerca de lo que va a pasar, cómo pesa su memoria histórica en esto, qué actitud toman ante lo que se está por desencadenar.

3.   ¿Durante qué situación histórica tiene lugar la película? Señale en qué evidencias se basa para su respuesta ¿Cuál fue el origen de esa situación histórica? Explique su desarrollo.

4.   Sabemos que el ataque nuclear que se muestra, nunca ocurrió. Sin embargo ¿Podría haber ocurrido, así como se lo muestra? Argumente, y tenga en cuenta que ellos vivían en Gran Bretaña, y no en EEUU o la URSS.

5.   ¿Cuál es la memoria que tenían de la guerra? ¿Les sirve para enfrentar esta nueva situación? ¿Por qué? Busque información sobre el Reloj del Juicio Final, y el concepto de “destrucción mutua asegurada, y relaciónelo.

11 ene 2022

Antivacunas: individualistas contra la ciencia.

No dejo de sorprenderme con la aparición de personas que se oponen a la vacunación y que plantean que estamos en una dictadura por la aparición del pase sanitario. Y lo que es más grave, salen a la ofensiva a difundir sus posiciones, que siguen confundiendo a la gente.

Son el ejemplo vivo del problema de invertir todo:
1. En vez de culpar al virus, que después de mucho tiempo puso a la humanidad en una situación pandémica, culpan al remedio, e incluso al paciente, ya que para algunos la clave estaría en la alimentación o en el pensamiento de cada uno; por lo tanto si te enfermás, básicamente sería tu culpa. Hay un dato en esto que es suficiente: el 82% de los internados por COVID-19 en la provincia de Buenos Aires, son no vacunados.
2. En vez de juzgar la pandemia, que es global, a partir de ver el mundo, lo hacen mirándose el ombligo. Nuestro país tiene el 72% de su población vacunada con el esquema completo. Esto es fruto de una campaña impresionante, encabezada por el gobierno del Frente de Todos, y llevada adelante por el personal de salud, y las organizaciones sociales que se volcaron para garantizar su éxito. Por el otro lado, sólo 8% de la gente del continente africano está en las mismas condiciones. Sus gobernantes ruegan que lleguen vacunas, y la variante Ómicron salió de ahí, producto de esta situación. Pero los antivacunas, en vez de ponderar esto, ponen en primer plano que alguien les está queriendo cercenar sus libertades individuales.
¡Todo al revés!


Son egoístas e irresponsables. Hacen acordar a los que se quejan de la comida con la panza llena. Si vivieran en África, entonces ¿Qué dirían? ¿Que está bien que no lleguen las vacunas? "Váyanse a vivir a África", podríamos decir, usando el recurso de los que nos han mandado a vivir a Cuba más de una vez.
En esta Pandemia se juegan dos grandes dilemas:
1. El del individuo o el conjunto. Si algo tiene que quedar demostrado , es que nadie se salva sólo. Que así como no vamos a salir de esta situación vacunando a la población de unos pocos países, y que África necesita vacunas, hay que dejar de mirarse el ombligo y pensar en el otro. No, la verdad no sos tan importante como para que haya un plan conspirativo para vacunarte obligatoriamente, y es fundamental que te vacunes, no sólo para que no ocupes una cama de hospital si te contagias y para que no sea grave, sino por los demás.
2. El de la ciencia o la metafísica. Está en curso una lucha por la validez del conocimiento científico, frente al pensamiento idealista, encarnado en las Fake news ¿Cómo puede ser que está gente salga a publicar y a decir las barbaridades que dicen, con total impunidad? Hay que responderles, con argumentos y datos. Que por lo menos sientan un poco de vergüenza: uno es dueño de lo que calla, y esclavo de lo que dice. Y las respuestas tienen que partir de la realidad, poniendo por delante el "nosotros" antes que el "yo".

23 dic 2021

¿Educar o adoctrinar? Un problema tridimensional.

En este artículo, expongo las ideas básicas que le dan el nombre al blog. Fue publicado originalmente en Revista Lanzallamas. 

¿EDUCAR O ADOCTRINAR? UN PROBLEMA TRIDIMENSIONAL.

Una vez más, los y las docentes quedamos en el ojo de la tormenta. En esta ocasión fue por la divulgación de un video filmado a escondidas y luego viralizado, en el que una profesora de historia tenía una discusión política con un estudiante de nivel secundario, en forma bastante acalorada y como si lo hiciera con un par. Al instante, los medios de comunicación hegemónicos convirtieron el caso en el de una “docente K” que estaba adoctrinando a un alumno; Larreta lo tomó para la campaña electoral de Juntos por el Cambio, haciendo gala de ser los que pelean porque los chicos estén en las aulas, y nuevamente todo el modelo educativo pasó a estar en tela de juicio por sus supuestos tintes adoctrinadores.

Si bien el tema dispara toda una serie de ejes para discutir, creo útil que podamos reflexionar acerca de esta palabra que parece haberse puesto de moda durante los últimos años. Resulta que hace un tiempo, un sector heterogéneo de conservadores en lo social, y liberales en lo económico, ha venido difundiendo la idea de que en la escuela los profesores adoctrinamos a los estudiantes, ya sea por una supuesta veneración al Estado, o bien con una imaginaria “ideología de género”, etc. A lo que se sumaron las más recientes declaraciones de la ministra de educación de la ciudad de Buenos Aires, Soledad Acuña, que llamó a denunciar a los docentes que expresaran posturas políticas frente a sus alumnos.



Son dos caras de la misma moneda, que se conjugan en el caso de la escuela de Ciudad Evita: no por casualidad la discusión se dio durante la clase de Historia (y no de otra asignatura), y la señalada es la docente (y no los estudiantes). Por lo que me voy a  sentar algunas posiciones en dos planos, no para cerrar, sino para poder seguir la discusión, en otros términos:

1.  El ¿problema? de las Ciencias Sociales. Hasta el día de hoy, sigo comenzando las clases en 5° año del secundario, y encontrando que, cuando les muestro a los y las estudiantes un manual de Historia, entienden que ese libro contiene “la Historia” del período que vamos a intentar conocer. Esto es un problemón, y es al mismo tiempo la madre del borrego, que nos tiene que permitir a los docentes seguir interpelándonos para enriquecer nuestras prácticas. Porque resulta que ese libro no contiene “la Historia”, sino que es una producción historiográfica acerca de aquella, para la cual, al mismo tiempo, los autores seleccionaron investigaciones e hipótesis de determinados historiadores, y no de otros, que a su vez prefieren usar determinadas teorías y conceptos, y no otros.

La deformación de la realidad que esto implica, es similar a la de mostrar todo el tiempo un prisma, como si fuera un rectángulo. Es decir, se presentan la Historia -como realidad pasada- y la Historiografía -en tanto estudio científico de aquella- como si fueran una y la misma cosa, pegadas, en dos dimensiones. Siendo que el conocimiento histórico tiene 3 dimensiones, tiene una profundidad, en tanto siempre vamos a aquella realidad a través de lo que investigó alguien, con un determinado bagaje teórico y conceptual. Al negar esto, se crea el mito de la Historia “objetiva” o “neutral”, como si no hubiera en el medio un sujeto con deseos de conocer, movido por problemas, hipótesis, intereses, etc.

Lo que se hace un poco más complejo con una característica que es propia de las Ciencias Sociales: son disciplinas donde no hay un solo paradigma, sino varios; digamos que no hay un acuerdo unánime en la comunidad científica acerca de las explicaciones para los fenómenos en cuestión. Otro ejemplo muy común es el de la Economía: muchos de nosotros tuvimos clases de esta disciplina donde el profesor explicaba el mercado, el Estado, la ley de oferta y demanda, los agentes, dando a entender que eso era “La economía”; siendo que en realidad es: 1. Un intento de conocer aquella, 2. Una construcción que, para hacer eso, selecciona los puntos de vista, en aquel caso, del liberalismo. Pero podría hacerlo con los del keynesianismo, del marxismo, etc.

Con esto vienen aparejados dos problemas. Primero, que abordar el conocimiento de lo social “en dos dimensiones” es ocultador de la realidad. Un ejemplo puede ser lo que pasó con la Historia en nuestro país durante mucho tiempo: la escrita por Bartolomé Mitre se tuvo por relato oficial, objetivo y neutro, durante mucho tiempo, siendo que había sido realizada por un miembro de una familia terrateniente, vinculado al poder estatal, con una visión muy alejada de los padecimientos populares, y que además había sido parte de esa misma Historia. Segundo, que, como el lastre de la “neutralidad” sigue pesando, puede suceder que parezca que enseñamos una Historia “politizada” o “no objetiva” cuando en realidad sólo sinceramos las perspectivas desde las que enseñamos; de ahí sale el famoso “zurdo adoctrinador”.

2.   La cuestión del educando. En este plano también arrastramos una “pesada herencia”: la de entender a los y las estudiantes como “tablas rasas” en las que podríamos imprimir nuestros pareceres. A esta altura esto ya es indefendible, y de hecho queda demostrado en el famoso video. Solamente alguien que nunca estuvo frente a un curso con chicos y chicas de 14, 15, 16 años, podría pensar que son esponjas que van a absorber nuestras ideas y pareceres. Ellos piensan, sienten, opinan, acuerdan o no, polemizan, cuestionan, etc. Y es lo mejor que nos puede pasar, ya que esas actitudes, siempre en el marco del respeto mutuo, son también motores de poderosos actos educativos.

Detrás de actitudes como el llamado de Acuña a la delación, entonces, puede haber varias cosas. En primer lugar, un desconocimiento de los diseños curriculares, que señalan que la política es parte del aula, y que los y las docentes tenemos como misión formar ciudadanos críticos, responsables, participativos, que puedan tomar en sus manos la necesidad de transformar esta sociedad para mejorarla. Y, en segundo lugar, podríamos pensar que se halle una subestimación de los adolescentes y sus capacidades; pero quizá no sea tal cosa, y se trate más bien de una política delineada para adoctrinar.

Es que el famoso adoctrinamiento pasa por uno de los carriles del camino que anduvimos a lo largo de esta opinión: el del ocultamiento. Nunca es abierto, ni sincero; siempre es velado. Y pasa por silenciar la diversidad de voces en la monotonía de lo único, por deshistorizar lo que es histórico y presentarlo como natural, para que parezca que no puede ser cambiado. No habría formas de explicar o enseñar la Historia o la economía, sino sólo “Historia” y “Economía”; tampoco docentes que estimulen el debate, promoviendo opiniones sólidas, ayudando a fortalecer la capacidad de argumentar, a partir de sincerar ellos mismo muchas de sus opiniones, sino sólo profesores y profesoras que irían a hacer “lo que tienen que hacer”: transmitir lo que alguien más diseñó; obviamente alguien sin interés político ni partidario…

Entonces, si estamos de acuerdo en que el posible adoctrinamiento debe ser combatido ¿No será mejor tomar, en todos los planos, el camino de las “3 dimensiones”? Sincerar los paradigmas que elegimos para explicar, y al mismo tiempo dar posibilidades para la contrastación con otras explicaciones, puede dar lugar a argumentaciones mucho más sólidas. Abrir el lugar desde el que hablamos, nuestras opiniones y nuestras posiciones políticas, es sencillamente no mentir, y puede utilizarse como trampolín para debates muy enriquecedores, siempre que entendamos que no somos pares de los estudiantes, y que estamos ahí para ayudar a que desplieguen sus propias capacidades. Para los docentes es más riesgoso, porque perdemos una posición de poder: la que nos da ser los poseedores del conocimiento, el que tiene una apariencia indestructible cuando se presenta como dado e infalible y casi como divino, pero una esencia con pies de barro. Y que al mismo tiempo posee una apariencia más endeble, pero una esencia sólida, cuando se presenta como lo que es: resultado de una construcción, de un proceso de prueba y error que lo fortaleció y que al mismo tiempo es indicador de que puede ser mejorado o superado. Será cuestión de animarse.

Emmanuel Benigni